Las huellas de las legendarias piernas torcidas del futbolista brasileño Mané Garrincha entraron a la 'calzada de la fama' del estadio Maracaná, al lado de las de Pelé, con quien ganó dos mundiales.
Por su prematura muerte en 1983, Garrincha era uno de los pocos jugadores relevantes de la historia de Brasil que no habían dejado sus pies en el cemento de la 'calzada' del Maracaná, que es al fútbol lo que las estrellas del Hollywood Boulevard al mundo del cine.